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Categories: Crítica, Prensa, Retro

Probablemente el último número de la mejor publicación de videojuegos que ha visto este país en las últimas décadas está ya en los quioscos. Llevo unos cuantos meses sin colaborar, y aunque Tones apoyó la idea de ponerle la nota más alta de la revista a Braid, mi contribuición a la revista ha sido de forma muy puntual, y siempre me he considerado más un lector que un colaborador.



Una de las mejores portadas de la Historia.

Son casi 17 años de historia detrás de una revista de la que, para qué vamos a engañarnos, nunca he sido lector fiel. Seguí intermitentemente las primeras épocas y en la era del Megagolfo (con aquella gloriosa sección de Japanmanía llenas de chinorris en bikini y con sus páginas dedicada al arcade) más o menos hasta que dejé de comprar prensa escrita casi del todo, una costumbre que retomé hace tres años con la aparición de EDGE en castellano y con la propia Xtreme. Hace poco más de un año me ofrecieron colaborar, algo de lo que no sólo me siento enormemente orgulloso, sino que además me ha permitido conocer en persona a Némesis o The Elf, a quienes leía compulsivamente cuando aún cursaba la EGB, tanto en los primeros números de Hobby Consolas como posteriormente en las primeras Superjuegos.

No llegué a comprobar el comatoso estado de la revista en los últimos años, antes de la era Xtreme, pero desde que se subió al barco Tones se convirtió en una compra obligatoria. Desde el tremendo subjetivismo y coherencia de todas y cada una de las reviews y columnas de opinión, hasta los desternillantes textos de S.T.A.R o El hombre elefante, el revulsivo que ha supuesto la tremenda personalidad de Xtreme en la prensa escrita de videojuegos es algo casi imposible de repetir. Como toda revista mensual y comercial, ha tenido sus comprensibles limitaciones y ataduras. Pero seamos justos: el hecho de meter una extensísima sección Retro o dedicarle espacio a juegos independientes, así como introducir tremendas (y muchas veces polémicas) columnas de opinión, debe valorarse como se debe. Son casi hazañas épicas dado el lamentable estado de la prensa del sector que, después de más de dos años, todavía resultan increíbles.

Wonder Boy segun Carlos Areces

Carlos Areces es un crack.

Las páginas de Games from the Crypt de la sección retro tuvieron números espectaculares, como los dedicados a Dwarf Fortress y a “The Sentinel”, aunque en la web, sin su magna maquetación, deslucen bastante. Por otra parte, la labor de Tones al reclutar a la crème de la crème de los ilustradores patrios para realizar las portadas de la sección ha sido impagable. La sección musical de Adonías siempre ha sido una breve pero obligada lectura, y los descacharrantes “Juegos que nunca existieron” de eunice y Vigalondo, otra de las guindas de oro que han dado una inigualable personalidad a la revista. Si muchas de las virtudes que ha hecho gala Xtreme son improbables que se vuelvan a repetir, lo de volver a ver un conejo nazi en una revista impresa es, directamente, imposible.


Conejos y esvásticas = WIN
Sí, el flickr de la revista está muy desactualizado

De momento todavía se pueden leer en la web algunos de los geniales artículos que se han ido publicando en la revista. Algunos de ellos atemporales, como los complementarios “Mundos Abiertos” e “Intramuros” de Kun, por no hablar de su interesantísimo “Del pixel a la viñeta”; los geniales “Game Over: Muerte y Videojuegos” y “The Kong of Kong, duelo en DC Corral” de Mr. Winters; o “Mitología y videojuegos” y el impresdindible “Más allá de la cuarta pared” de Stan By. Y por supuesto, los sembradísimos y desternillantes “Ouija: videojuegos y poltergeists” y “Para mear y no echar gota” de S.T.A.R. Entre muchos otros.

Mucha suerte a todos.

Jodida crisis.