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Categories: Juegos Independientes

Posteo bastante poco, y encima hoy me voy a repetir con Jason Rohrer, pero en fin, es lo que hay. Si quieren parrafadas gordas, compren Mondo Pixel Vol. I, que ya debería estar en las librerías de todo el país. Realmente el tío merece los posts que hagan falta -después de Passage, como para no estar con un ojo puesto en todo lo que hace- y este nuevo juego que se ha sacado de la manga no es, desde luego, moco de pavo. Con motivo del famoso video en el que un estudiante le cantaba las cuarenta a John Kerry en un coloquio, y de regalo se iba detenido y se llevaba unas hostias, Rohrer se ha sacado de la manga un minijuego de los suyos, para su siempre recomendable Game Design Sketchbook que escribe en The Escapist. El juego trata no sólo del tema de la brutalidad policial, sino más bien de la pasividad de la gente ante este tipo de actos. Esta vez el juego no es tan críptico como Idealism y, aunque no sea un nuevo Passage, da gusto ver como va cogiendo práctica a esto del meaningful gameplay.

Sobre los animales de bellota uniformados poco hay más que decir que no se haya dicho ya, las noticias de este tipo salen casi a diario, y anécdotas personales tenemos todos alguna, en USA, aquí y en cualquier otro lado del planeta. Aunque no se pueda generalizar, hay una cantidad preocupante de palurdos con oposición de policía, cuyo lugar natural debería ser el zoológico y no las comisarías. Como también es preocupante que los escandalosos y contundentes informes sobre torturas que hace Amnistía Internacional en nuestro país se ignoren, por culpa tanto de la propaganda abertzale -que manipula asquerosamente este tipo de cosas para sus cuentos de pueblo oprimido, como si solo fuese con ellos- como de los imbéciles que les llevan la contraria sistemáticamente, negando la realidad por pura y estúpida convicción moral, impidiendo que se abra un debate tan serio como necesario. Yo el asunto lo veo bastante negro, y los videos de las agresiones del metro por parte de unos agentes de Prosegur, o las hostias de los Mossos de hace unos meses, no hacen sino confirmarme que no exagero. Ni Rohrer. Pero en fin, no nos vayamos por los cerros de Úbeda que no es el lugar.

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