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Categories: Retro

Acabo de describir, gracias a Recap, esta gloriosa página francesa que acumula un más que considerable número revistas escaneadas, desde el pleistoceno hasta nuestros días. La verdad es que el archivo disponible es enorme. De momento me estoy descargando los primeros números de la revista Joystick, que fué la única revista decente que encontré en Bélgica el año pasado, y la verdad es que es increíble la metamorfosis que sufre una publicación a lo largo de 15 años. Lo cierto es que adoro las revistas viejas, en el pueblo acumulo Hobby Consolas y Super Juegos de la primera época, y siempre es curioso y refrescante echarles un ojo en verano a los reportajes antiguos en la hora de la siesta. Pero estas revistas -algunas de los ochenta- son bastante más antiguas, y la verdad es que tienen un nivel bastante alto y un elevado número de páginas.

Pix'n'Love

También he descubierto gracias a esa página la revista Pix’n'Love, que sale allí anunciada. Los franceses nos sacan años luz, la verdad es que tener hoy en día en los quioscos una revista dedicada enteramente al retro es algo verdaderamente increíble. No creo que veamos algo así en este país en muchos años. Como tampoco veremos medallas de las artes a desarrolladores de videojuegos.

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Categories: Art Games

¿Se imaginan un Hotel Habbo pasado por LSD? ¿Se imaginan, además, que en vez de tener que hacer el subnormal para cuatro niñatos que se dejan el parné de sus padres en muebles virtuales, siguiendo unas normas absurdas creadas por ellos mismos, se tuviesen que dedicar, obligatoriamente, a robarles los objetos sin su puñetero permiso? Aún a falta de sumergirme con más tiempo en sus infinitas bondades, en un primer contacto Shoshiland es un juego que entra por los ojos, te retuerce y te lleva al más puro éxtasis del surrealismo psiconáutico. Y por psiconáutica no me refiero a la obra de Tim Schafer sino a la clase de psiconáutica que se respira en los Smart Shops holandeses.

La mecánica de juego es simple: roba a los avatares desconectados todo lo que puedas (tanto objetos como energía) o decapitalos. Y procura esconderte bien antes de abandonar la sesión, porque todo lo que hayas conseguido estará en manos de quien se pueda encontrar con tu shoshi en stand-by. Todo ello en un mundo isométrico en el que se bañan en droga alucinógena los ya de por sí absurdos elementos de los clásicos ochenteros de los que toma prestado el formato, como el Head Over Heels. Es algo simple, resultón y efectivo para lo que un juego de estas características pide. Pero si Shoshiland sólo ofreciera su mecánica de juego como aliciente para sumergirse en él, no sería ni la mitad de lo que es. La competitividad y la malicia que desprende, conjugadas con su estética fluorescente, sus desquiciadísimos elementos pasados de rosca -las plantas cuyo tallo es una cabeza de señor calvo son el mejor concepto decorativo que se ha parido desde los tiempos en que el arcade dominaba la tierra-, su música electrónica minimalista o su interfaz en “argentino” son lo más fresco que he podido ver en mucho tiempo. Otros elementos de más peso, como el payaso cabrón que te jode vivo en cuanto te coge por banda, son directamente sublimes. Algun otro blogger lo ha definido como el “Club Pinguino” pasado por “El Almuerzo Desnudo”, y me parece un acierto inmenso comparar Shoshiland con el mundo despiadado, y a la vez surrealista, de la obra cumbre de Borroughs.

Pero al margen de su delicioso apartado artístico, resulta que Soshiland explora como elemento principal de diseño -dejar tu avatar a merced del mundo virtual cuando estás desconectado- algo que pocos MMOG que no sean en formato web aprovechan a día de hoy. Lo que también le da su toque de originalidad en lo que al gameplay se refiere.

Sean bienvenidos a la tierra de los shoshis.

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Categories: Art Games

El título puede llevar a engaño, y a primera vista puede parecer que nos encontramos ante un grandilocuente post de algún blog, donde algún despistado desbarra, por enésima vez, acerca de si los juegos son arte, si son boquerones en vinagre o si son torreznos fritos. Nada más lejos de la realidad.

Dea Flavio

Se trata del excelente trabajo de investigación del colega Flavio Escribano. Un más que documentado y preciso análisis académico que habla tanto de las posibilidades artísticas del videojuego, como de las posibilidades videojueguísticas del arte. Disfruten.

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Categories: From Outer Space!

Llevo mucho sin colgar un post, y lo cierto es que volver enlazando algo que a estas alturas estará por todos lados, no es precisamente la mejor manera. Sin embargo es algo que tenía que colgar. Podría escribir un kilométrico artículo acerca de las historias humanas detrás de los juegos o el enésimo post acerca de si los juegos te pueden hacer llorar o sentir; ya escribí uno hace eones, y visto en perspectiva me parece ridículo, tanto por onanista como por obvio. Esto pertenece a esa clase de cosas que hablan por sí mismas, y que toda palabra que se escriba intentando describirlo están de más. Y dicho eso, creo que ya me he pasado escribiendo.

No he jugado a Animal Crossing, y no tampoco tengo pensado hacerlo tras leer esto. Aunque eso da exactamente igual.

Si no sueltan una lagrimilla tras leerlo, es que no tienen escrúpulos.

El comic traducido cortesía de eltercero.net

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Categories: Prensa

Xtreme 180

He pasado a la primera división con una breve reseña del Crazy Taxi de PSP. Han leído bien: reseña, que no publirreportaje. No creo que les tenga que presentar a estas alturas la revista Xtreme. La de este mes viene, como siempre, cargadita de amor: un fabuloso artículo que analiza la política detrás de los juegos, la maravillosa sección retro repasando el glorioso Golden Axe, Clive Barker rezumando bilis en una entrevista (muy bien rezumada por cierto), y un repaso de los juegos más puñeteros que jamás vieron las consolas. Casi nada.

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