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Categories: Juegos Independientes

Recuerdo el día en el que decidí estudiar informática. No se en qué número de la PSMag, allá por los noventa, venía un extenso reportaje de la Net Yaroze, aquella PSX negra con kit de desarrollo para los amateurs, del que luego empezaron a introducir juegos hechos por la comunidad en los discos de demos que traía la revista. Yo ya había trasteado con el BASIC de un Amstrad PCW heredado un par de años antes, pero fue en aquel preciso momento en el que até dos cabos que por aquel entonces estaban sueltos en mi cabeza: la programación y eso de hacer videojuegos. La cuestión es que desde ese momento hasta que llegué a la universidad, me desvié un poco del tema lúdico y me flipaba con cosas de hackers que no entendía un carajo pero que eran muy cool y traían un rollo muy rebelde. Después vino Linux y ya me desvié por completo del tema, ya enlazando con los primeros años de carrera. Hasta hace un par de años en el que la blogosfera me hizo darme cuenta de lo que quería de verdad. De lo que me motivó a estudiar informática. Miré a mi estantería llena de juegos de rol y de mesa, de Super Juegos y Hobby consolas de la primera época, de PSMags, de archivadores de Magic de tercera edición. Tras años de oscuridad y desorientación, producto de la desordenada y alocada vida universitaria, me acordé del por qué y del puto momento en el que decidí haberme metido en estos berenjenales de la computación. Los juegos. El Yaroze, la primera vez que oí hablar del lenguaje C. El Terra Incognita.

La verdad es que Terra Incognita era un juego hecho con la Yaroze fuera de lo común. Gráficamente fue sin duda lo más alto a lo que se llegó con la PSOne negra programable, y aunque había otras joyas más directas y adictivas en lo jugable, a mí me provocó bastante adicción y fascinación. Tampoco llegaba a tener un acabado como un juego comercial (aunque bodrios mucho peores salieron en el catálogo de la PSX) pero era increíblemente atractivo a la vista, y sobre todo era endemoniadamente jodido. Pese a su aspecto externo de intento de action RPG en unas 3D ortopédicas, recién salidas del horno del hardware, y su jugabilidad basada más en puzzles, enlazando varias pantallas en las que había que entrar y salir para poder resolverlos, sumado a la dificultad de acabar el juego en menos de una hora, desprendía unas sensaciones que me recordaban más a clásicos ochenteros del isométrico, especialmente el Fairlight.

La Yaroze

Terra Incognita fue desarrollado por Team Fatal, unos japoneses de los que a estas alturas cuesta bastante encontrar rastro. Su página está enlazada desde algunos sitios, pero está caida. El juego está disponible en el eMule, en su correspondiente ISO de demos de la PSMag. Hay por ahí una página de esas horrendas que piden registro que lo permiten descargar para PSP, pero no pienso enlazar semejante despropósito de site. Por lo que se, hay una versión para PC, aunque no encuentro nada descargable. Googleen ustedes si quieren. Poca cosa más he encontrado, salvo un par de youtubes, e hilos en foros hablando de los juegos de yaroze muy por encima. A día de hoy es un juego que todavía se deja jugar. Debería pasar al olimpo por ser uno de los mejores vástagos de la Yaroze. Eso sí, con una dificultad digna del más puñetero plataformas de Spectrum. Si se atascan, youtube es su amigo.

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Categories: Juegos Independientes

He hecho una jugosa entrevista a Jonathan Blow para Anait. El señor Blow es el autor de Braid, un juego que me lleva picando la curiosidad desde que conocí de su existencia hace ya su tiempo, con los premios del IGF del 2006, donde salió laureado. El tio es de lo más radical en su visión de los juegos, hay cosas que dice que no comparto, sobre todo lo de que Super Paper Mario es un fracaso, pero gente así hace buena falta en la industria.

Yo aspiro a ser gente así algún día, si la distribución digital lo permite. No basta con tener sueños, hay que perseguirlos. Ojalá acabe currando en la industria, y ojalá me lo puediera montar para hacer lo que quiero en vez de programar un motor de físicas con la presión de la campaña navideña, que casi debe ser peor que ser consultor. Que ya es decir. De momento , poco a poco, sigo con la interesantísima lectura de Rules of Play y estamos cociendo un proyectillo 2D que va a ser, cuanto menos, gracioso. Aunque mejor visto, cociendo no es la palabra: estamos aún con la lista de la compra. Pero esta vez las circunstancias no son las mismas que cuando intenté hacer un juego de mi erasmus y esto lo acabamos, por nuestros cojones. Ya les informaré en unos meses. Necesitaremos testers.

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Categories: Opinión

Finalmente me he pillado la 360. La verdad es que me ha salido una ganga, me la ha vendido un familiar muy barata y con muchos jueguicos. Algunos de ellos infumables, como el de Superman, una puñetera demo técnica injugable. Otros que ni he tocado ni lo haré, como el maravilloso juego de golf de Tiger Woods. Pero han venido con el pack bastantes must-have, como Dead Rising, Gears of War y Crackdown. Aparte del puñetero PRO. Si a eso le sumamos que Microsoft ha tirado la casa por la ventana y me llovió también un Halo 3 el día que nos emborrachamos en el Palacio de los Deportes, pues al final lo único que me queda para completar la estantería de must-have es Bioshock. Justo el título que me puso los dientes tan largos como para decidir la compra definitiva de la consola. Y que de momento, con tanto juegazo en la estantería al que meter mano, como que se me ha pasado un poquirritín el ansia de abalanzarme sobre el título de 2K. Qué ironía.

Lo primero a lo que me estoy viciando a base de bien es a Dead Rising. Y sinceramente, estoy hasta las narices y encantado a partes iguales. Si ya el juego de por sí da un por culo tremendo gracias a las ínfimas posibilidades de salvar la partida, sumenle el hecho de que tengo el disco rayado y a veces me manda a la mierda, usease, a limpiar el disco y reiniciar. Cuando probé la demo en casa ajena, hace ya eones, me enamoró como pocas juegos habían hecho. Y es un juego que me sigue fascinando, me he tirado de cabeza a por él teniendo muchos otros esenciales que practicamente ni he tocado. El detalle del salvado es molesto, un error de diseño garrafal que hace que un juego casi perfecto se convierta en una porculada desesperante. Pero es que ya lo del rayajo en el DVD hace que se doble la desesperación. Y lo peor de todo es que uno se pica, y sigue erre que erre.

Voy a darle otra capa de pasta de dientes al DVD a ver si quito de una puñetera vez. Porque sí, el truco de la pasta de dientes funciona. Cualquier material abrasivo quita los rayajos, unos mejor que otros, pero si se hace bien, funciona. No hagan caso de comentarios por otros lados, si alguna gente no le ha funcionado un truquillo tan cutre y obvio, es porque no pulen bien o no tienen la suficiente paciencia. Yo de momento voy abriendo partes del juego que antes me hacían reiniciar. Cada avance en el juego, culminando siempre en un reinicio forzado, se complementaba con un paso más allá en la limpieza del DVD. Desesperar, desespera. Poner de mala hostia, pone un rato. Pero es que es taaaan divertido matar zombies con una segadora de césped o ponerles cabezones de muñeco de LEGO para hacerles fotos, que al final a uno se la soplan estas cosas y hace lo que puede por seguir con la masacre. Aunque sea repitiendo cuatro veces las dos primeras horas de juego. Ahora me toca llegar hasta los puñeteros psicópatas del todoterreno, primero frotando bien con algodón y profidén. Luego ya, como todo el mundo.

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