
El 2007 ha sido un gran año. Me he pasado la primera mitad de Erasmus en Bélgica, visitando media Europa. La verdad es que de haber sabido que existía, no hubiera dejado escapar el museo del videojuego en Berlín durante las dos visitas que realicé a la capital geramana. Pero ha sido el único lapsus importante durante el primer semestre, en el cual he pasado un poco del mundillo, salvo por dedicarle infinitas horas al PRO. Quizá el más absoluto nexo de unión universal entre todos los jóvenes del globo.
Gracias a cubrir algunos eventos para Anait, pude conocer en persona al afamado Cliffy B o llevarme de fiesta a los chicos de Bungie, Jaime Griesemer y François Boucher-Genesse, cuando vinieron a presentar Halo 3. También he empezado a escribir en prensa escrita. Es un verdadero honor colaborar en la mejor revista nacional: Xtreme.
Pero fuera de lo personal también creo que este año ha sido fuera de serie. Hemos visto una cantidad de obras maestras como hacía años que no se veían tan juntitas, y que me han hecho recuperar la fe en una industria que veía en decadencia. Y cada uno por motivos bien diferentes: “Super Mario Galaxy” es la muestra de que Nintendo es capaz de sorprender al mundo, tras una etapa en la GC en la que no es que hubiera perdido calidad, pero en la que no alcanzó las cotas de genialidad absoluta que había tenido siempre. “Bioshock”, aún sin ser una revolución, es un verdadero soplo de aire fresco; su estética steampunk y su atmósfera art-decó me han cautivado de sobremanera. “Skate” es sencillamente apabullante: el mejor simulador que he probado en mi vida. Miren que he llegado a exprimir como churros los primeros THPS, pero el realismo del título de EA es algo que quita el aliento. “Mass Effect” es otro título que quita el aliento, otro de los pocos que exprime la tecnología sobre la que corre. También en el mundillo indie hemos visto grandes ideas. Sin duda “Passage” es una de los juegos más densos que jamás se hayan hecho. “Aquaria” es también una bellísima aproximación acuática al espíritu metroidiano, y “Knytt Stories” pule hasta la perfección a su predecesor. Pero por encima de todos ellos está “Portal”, la joya del año: el juego de Valve es lo mejor que ha dado la industria en muchísimo tiempo.
No todo han sido rosas. Fue una pena que no saliera adelante también la guía de compras navideñas, que se estaba currando Xavi de lo lindo, en la que nos ibamos a rejuntar los mayores terroristas de toda Internet: el staff de Gamerah y el de Anait. También ha sido bastante frustante ver cómo la DS pasa de ser una alegría enorme a acumular polvo, o cómo la Wii no sale de su pozo de casualismo.
A ver qué tal sale 2008. Espero con ansia probar Brütal Legend, la última genialidad de Tim Schaffer, los dos Marios que quedan por llegar (el Super Mario Kart y Super Smash Bros de Wii), Rock Band, ver en qué queda al final el cacareado Little Big Planet. O jugar por fin a Braid, The Underside y Fez. Y la verdad es que tras Portal y el Episodio Dos, estoy con los dientes largos por ver cómo concluye Half Life 2, que tiene pinta de ser algo apoteósico.
Si es que entre exámenes, dolorosas vueltas al país de origen de uno y vuelta al extranjero de vacaciones, el menda no tiene tiempo ni para escribir una mísera entrada. Aunque eso sí, pueden ir ustedes preparándose para un nuevo renacer del blog, ya que vuelvo con fuerza y con ganas. Definitivamente me quedo en España para largo y tengo que compensar no sólo este mes y pico sin escribir absolutamente nada, sino todo un año de vacas flacas en el que me he dedicado a mantener malamente el blog con una media de una entrada mensual. Las terribles exigencias y la dura vida del erasmus han llegado a su fin, y de nuevo vuelvo a tener tiempo no sólo para jugar a otra cosa que no sea al PRO o al MicroMachines entre cervezas, sino por supuesto para escribir aquí para todos ustedes.
Hoy acabo de llegar de la mismísima San Francisco (para ser exactos, de Berkeley), donde he estado quince días la mar de productivos y, entre visitas en barco a Alcatraz, conciertos de Jazz en locales sacados de películas de mafiosos y visitas a playas de surferos californianos, he comprado un montón de variopintos objetos, ropajes y libros (sobre todo libros) relacionados con esa afición que ustedes y yo tenemos y que da tema a este blog. Y de momento, que no es moco de pavo, a eso me voy a dedicar hoy: a enseñarles las maravillas que me he comprado en USA por la mitad de precio de lo que se puede comprar en Internet.

Lo primero que me compré fue este Mario de peluche, que ha pasado a englosar mi colección al lado de Epi y Blás y los muchachos de South Park. Me costó 5 dólares en una tienda de chinos que se situaba justo en frente del gigantesco local de la Cienciología (donde por supuesto, me dejé atosigar y entré a que me intentasen captar, pero eso es otra historia digna de un post enterito). Sí, vale, es un peluche pero es el PUTO MARIO y valía casi lo mismo que un paquete de tabaco. Era compra obligada.

La siguiente aparición divina vino en una tienda la mar de gafapastosa en High – Hasbury, el barrio hippie de SF, donde se reunen buena parte de los colgados de ayer y de hoy. Entre libros acerca del grunge, tarteras con motivos cincuenteros y merchandising emo, allí estaba él, me miró a los ojos tiernamente y no me pude resistir, tuve que comprarlo. Se trata del jugoso libro que recopila las obras de arte de la colección I am 8 bit, que les recomiendo encarecidamente si disfrutaron en su día de ellas tanto como yo y no les basta con las fotos en baja resolución que pululan por la red.

En una gigantesca tienda de libros de segunda mano de Berkeley, entre infumables comics y más morralla, me encontré también como por designio divino con un libro más que interesante, que he devorado durante las casi 25 horas de viaje de vuelta: A Theory of Fun (in Game Design), de Ralph Koster. Ya habrá tiempo para comentarselo más adelante, pero aparte de ser una lectura la mar de entretenida, es increíblemente didáctico y una lectura cuasi obligada por la falta de luz en el tema y la clarividencia con el que expone las ideas. Ya hablaré con más calma de él, pero si les pica más la curiosidad, en Gameto lo andaban comentando en una de sus últimas entradas.

Otra de mis compras ha sido esta magnifica cartera con cadena y una plaquita con el mando de la NES incrustada. Chula, ¿verdad?. La encontre en un Virgin Megastore de tres plantas, donde por cierto también tenían una cantidad de merchandising de Nintendo acojonante, aparte de unas figuras de acción animadas de Scarface y en general, un porrón de frikadas que aquí en España sólo ves en Generación X, Arte 9 y tiendas similares, y en una cantidad y variedad infinitametne menor. Y os hablo de Virgin, una tienda mayoritariamente de discos. Os podeis imaginar la de cosas que tenían en las tiendas frikis de allí. Pero para frikismo, el de la tienda de camisetas, donde me compré esta joya:

¿Conocen la página 80s tees? Yo ya estuve a punto de comprarme esta camiseta allí, pero al final como iba a ser un pedido conjunto y se fue al carajo, se quedó en nada. La cuestión es que en esa página tienen cientos de camisetas con motivos ochenteros y uno se puede perder durante horas viendo y eligiendo. Pues imaginense una planta entera de unos 300 metros cuadrados con todas estas camisetas expuestas en la pared. Y además con precios más bajos. Me volví literalmente loco para elegir una, y al final me quedé con esta maravilla verde con seta. ¿Les había dicho que al final en el test que me hicieron en la Iglesia de la Cienciología me han dicho que soy un poco nintendero? No se por qué. Puto Tom Cruise. Equisdé, equisdé, equisdé.

La última adquisición ha sido otro libro de diseño, Rules of Play: Game Design Fundamentals, más generalista y de texto que el anterior, del que había leído grandes críticas. Todavía no le he metido mano, pero ya lo comentaré con tiempo cuando me lo lea.
Y eso es todo. Juegos no he comprado ninguno. Apenas he encontrado tiendas de segunda mano decentes y absolutamente todas las tiendas que he visto han sido de la cadena EB Games, una especie de centro mail en el que tienen las novedades y juegos infumables rebajados.
Llevo jugando al Super Mario Bros desde hace 17 años. Me lo paso todos los veranos y desde hace algún tiempo, también de vez en cuando con el NESTER de la DC. Puede que sea de los juegos que más haya jugado en mi vida. Me se todos los atajos y tuberías de bonus. Sin embargo ha tenido que venir el YouTube a enseñarme todavía más curiosidades del eterno cartucho de la NES. He aquí un truco para conseguir vidas extras a placer que no solo desconocía del SMB1, sino que ha sido actualizado en el New Super Mario Bros de la Nintendo DS (donde no hace demasiada falta, pero en fin…)
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¿Curioso, verdad? Esto es amor y dedicación al jarcor.






